Las palabras sanan, las palabras enferman

Al coexistir en un universo que es pura energía, todos estamos conectados, los seres humanos, los animales, las plantas, etc., somos parte de esa energía.

Estamos unidos, aunque está definido nuestro lugar en el espacio, el ser humano, a saber, es el único ser vivo que puede modificar la energía que lo rodea, desde el punto de vista metafísico y físico.

Partiendo de aquí, diremos que las palabras tienen su propia energía, su propia vibración, ya sea positiva o negativa y pueden modificar nuestro cerebro con una alta o baja activación, de acuerdo al lenguaje que utilicemos, pongamos estos ejemplos: fuerza-debilidad, amor-odio, alegría-tristeza, y así.

Digamos que el lado negativo o más oscuro del lenguaje está constituido por las palabras ofensivas, las expresiones de ira, de resentimiento, de odio, etc. Se cree que para contrarrestar una palabra negativa se deberán decir cinco palabras positivas.

De ahí, que debemos tener mucho cuidado en las palabras que pronunciamos cuando estamos enojados, encolerizados, nos sentimos ofendidos o guardamos resentimiento, son los estados en que pronunciamos palabras muy negativas. Y sobre todo tener cuidado al reprender a nuestros hijos, si los hay, ya que las palabras ofensivas que se utilicen para expresar el enojo o corregir el error, por supuesto que los afectarán emocional, mental y energéticamente.

Si por el contrario utilizamos palabras positivas para corregir, ayudaremos a entender la situación sin hacer daño.

Ahora bien, hemos escuchado sobre el ¿“frasco de los deseos”?, podemos hacer entonces la “jarra de la salud”, ¿cómo? De la siguiente manera:

Consigamos una jarra u otro recipiente de vidrio transparente con tapa (de vidrio o corcho), con marcadores para vidrio, de colores vivos, escribir de abajo hacia arriba las palabras, de tal manera que quedarán así:

Cuando ya hayamos terminado, procedemos a llenar la jarra de agua para beber, procurando que quede arriba de la última palabra que escribimos. Ahora leeremos en voz alta las palabras que escribimos, unas cuantas veces, igualmente de abajo hacia arriba y dejamos reposar un par de horas. Cuando queramos tomar agua utilicemos de ésa, antes leamos nuevamente nuestras palabras una sola vez, si lo deseamos, si no, solo bebamos hasta terminar nuestra jarra y demos las gracias al agua por sus beneficios a nuestro cuerpo. Cuando quede vacía, procedemos a llenarla, repitamos nuestras palabras y listo. Puedes compartir el agua con tus seres queridos y todos recibirán sus beneficios.

Al hacer esto cargarás de energía positiva el agua que consumirás, llevando a tu cuerpo y a cada una de tus células ésta energía que repercutirá en un bienestar y mejora en tu salud.

BENDICIONES Y LUZ EN TU CAMINAR

Author: Lupi Za

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