Cromoterapia – El color de tu salud

El color, al igual que los anteriores temas es todo un mundo de información, aquí veremos lo más básico y de fácil aplicación para nuestra salud.

Empezaremos diciendo que el color nos inspira, nos calma pero también nos inquieta, nos equilibra y nos altera, nos da energía y nos debilita, todo de acuerdo a la exposición que tengamos con determinado color, por ejemplo: el rojo, el naranja y el amarillo son revitalizantes y estimulantes, los verdes ayudan a equilibrar el cuerpo y sirven de tónico, los azules, añil y púrpura actúan como tranquilizantes y relajantes.

El color es energía y la energía que rodea nuestro cuerpo también es de colores, se le conoce como aura, dependiendo de nuestra forma de vivir, de nuestros sentimientos y emociones serán los colores de ésta, así mismo, nuestros centros energéticos o chakras tienen un color específico, según la tradición china. Pero por el momento no profundizaremos en este tema, nos enfocaremos en utilizar el color para tratar algunas afecciones, digamos que la falta de color rojo, naranja o amarillo, nos provocará debilidad, entre otros problemas, y el exceso del rojo nos provocará irritabilidad.

En fin, pasemos a enumerar algunas de las características del color.

ROJO. Es estimulante sensorial, energético, cicatrizante, antiséptico, excitante, afrodisiaco. Ayuda a elevar el nivel energético, cuando se siente cansancio, apatía y desgano. Ayuda contra la anemia, la bronquitis, escalofríos, frigidez, hipotensión. No se debe usar en personas ansiosas y en exceso ocasiona agresividad  e irritabilidad. Ayuda a la actividad psíquica.

NARANJA. Tónico cardíaco, estimula la tiroides, lucha contra la somnolencia, favorece la digestión, es antiespasmódico, estimulante respiratorio. Ayuda a tratar problemas como el asma, bronquitis, epilepsia, trastornos mentales y musculares, calambres, reumatismo, desgarros, dolor de ligamentos, estreñimiento y dificultades menstruales. Influye en la vitalidad física y en el intelecto, ayuda con problemas de aflicción, pérdida, tristeza, favorece los cambios y da valor para afrontar la vida.

AMARILLO. Estimula el cerebro y el sistema nervioso, facilita la concentración y mejora los reflejos, favorece el aprendizaje, ayuda a superar miedos y es un buen remedio contra la depresión. Está indicado en problemas de páncreas y vesícula biliar, ayuda contra los dolores de cabeza, falta de concentración, contra el pesimismo, ayuda a la pérdida de peso, para esto vistamos de amarillo, consumamos alimentos como las naranjas, nunca en jugo, sino gajo a gajo y de ser posible poner una lamparita con un foco amarillo por unos momentos durante el día.

TURQUESA. Es el color de la paz, ayuda a reforzar el sistema inmunológico, calma y disminuye las inflamaciones y calma el dolor. Está relacionado con la garganta, trata los problemas como la laringitis, amigdalitis, sirve para reducir la fiebre, ayuda con la rigidez del cuello y el insomnio, problemas del pecho y la tiroides, estimula el discernimiento y proporciona tranquilidad, ayuda con el cansancio psíquico y el estrés, quita la sensación de soledad.

VERDE. Ayuda contra el cansancio físico, produce regeneración celular, ayuda a aumentar las defensas, con problemas circulatorios, contra la hiperactividad y nerviosismo, contra dolores de cabeza, trastornos del sueño, inestabilidad emocional, es relajante. Alivia el estrés, ayuda con problemas del hígado y favorece los tratamientos en caso de claustrofobia. Este color equilibra, desintoxica, aumenta el vigor y la resistencia física, tonifica y da armonía al cuerpo.

VIOLETA. Simboliza la trasmutación, la espiritualidad, calma el sistema nervioso, contra el insomnio, alivia trastornos psíquicos, angustias, celos, nerviosismo, envidias, asma, bocio, cataratas, cistitis, pérdida de memoria, ayuda con problemas del bazo y de riñones.

MAGENTA. Actúa sobre el espíritu, el cuerpo y la mente, con él se tratan los problemas emocionales, sinusitis, zumbido de oídos, quistes benignos y desprendimiento de retina.

Debemos estar conscientes de que los tratamientos con el color tardan tiempo en presentar los resultados que deseamos, debemos ser pacientes y constantes. Se debe estar monitoreando al paciente para ver cómo va.

El color se aplica de diferentes formas: lámparas, lentes adecuados para la cromoterapia, etc., pero en la naturaleza tenemos los colores necesarios, en los alimentos existe una gran variedad de ellos, en el bosque: las flores, los árboles; en el cielo, y desde luego lo creado por el hombre: las pinturas de múltiples colores que podemos utilizar en nuestros hogares y la vestimenta, desde luego. Podemos recurrir a ellos, pero si esto se hace complicado, busquemos a algún terapeuta del color, lo importante es tratar, por los diferentes medios, de recuperar nuestra salud.

BENDICIONES Y LUZ EN TU CAMINAR

Imagen cortesía de Sharon McCutcheon

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